Este nuevo invento consiste en que el videojuego conozca el estado nervioso y anímico de la persona, de tal manera que si aquel que está jugando se aburre puede aumentar el nivel de dificultad. Todo ello, se realiza mediante un controlador manual que puede medir la intensidad de las emociones durante la partida, permitiendo que los juegos se adapten a su estado de ánimo.
El aparato consiste en un controlador manual Xbox 360 al que se le retiró la placa trasera y se le añadió un módulo plástico impreso en 3-D.
Además, se está intentando que este invento pueda aplicarse a jugadores más pequeños.


